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miércoles, 30 de septiembre de 2020
DIÁLOGOS CON EL TIO LUIS
Oscar A. Niño
A través de este diálogo imaginario con Luís Salim en el que se recorren aspectos fundamentalmente de su vida política, se va descubriendo un personaje quizás contradictorio, polémico, pero innegablemente un auténtico político que supo disimular sus falencias con una capacidad de trabajo incansable.
Su posición como protagonista de importantes y trascendentales hechos nacionales y de
la vida del Movimiento Nacional Justicialista lo convierten en un interlocutor de primera mano para ofrecernos la visión de los hechos de los que fue parte.
Su formación católica y su veneración por las FF.AA. explican las posiciones que adoptó en el tratamiento y sanción de algunas leyes polémicas.
Plenamente identificado con Juan Domingo Perón – y sobretodo con el discurso que ofreció Perón a los gobernadores en agosto de 1973- justifica su acercamiento a Herminio Iglesias y su entorno como así también acompañando las posiciones de aquel.
Su verticalismo ortodoxo, a pesar de haber compartido algunos puntos de vista con la “renovación” también tiene su explicación si se considera que sus inicios en el peronismo datan desde los orígenes del mismo.
Creador en su pueblo de un gentilicio político inexpugnable incluso para el mismo Carlos Arturo Juárez lo que tal vez también pueda explicar algunos momentos de aislamiento a los que fue sometido Frías por parte del gobierno provincial.
En 40 años jamás fue derrotado en elecciones en su departamento. Buscar la respuesta en el reparto de cuatro mil pensiones graciables es insuficiente para entender ese fenómeno y posiblemente la explicación este más relacionada con la personalidad de Luís Salim.
“Es verdad que soy dadivoso. Pero dadivoso efectivo y no tramposo. En mis campañas he prometido lo que pensé que podía cumplir. Si hubiese sido especulador, demagogo, hubiese tenido el rechazo de la gente y esta me hubiera dado la espalda. Me he brindado con más intensidad cuando he ocupado la función pública que durante las campañas. Esto me ha dado un rédito de tranquilidad porque jamás he defraudado o marginado la fe que el pueblo ha puesto en mi persona.”
Así se definía Luís Salim.
Habrá quienes cuestionen esta forma de hacer política, pero no se debe soslayar el punto fundamental que el pueblo hace a sus políticos conforme a sus necesidades, y en este sentido Luís Salim ha sido un fiel interprete de su pueblo.
A ya casi 8 años de su muerte, el imperio político que fundase en su pueblo, a pesar de haber sufrido algunos desmembramientos importantes, se mantiene aún vigente.
Si le parece, podría comenzar preguntándole sobre su infancia.
Bueno, soy el cuarto de diez hermanos de una familia de inmigrantes libaneses que llegaron entre 1904 y 1906.
Nos hemos criado en el seno de una familia humilde, y mi padre Elías Salim tenía una tienda, mi madre, Sara Sarquis era una mujer muy bondadosa y de gran carácter.
He sido canillita y recorría las calles de mi ciudad voceando las noticias. He sido vendedor de helados, fui dependiente de una tienda, repartí pan y otro sin fin de tareas con las que ayudaba a llevar la comida a mi casa.
¿Cómo fueron sus inicios en la política?
La política siempre me interesó como el medio propicio para lograr la felicidad del pueblo. Desde niño he ido a actos políticos y oía a los políticos, ya perimidos que prometían paraísos que nunca se cristalizaban. Eran especulaciones electoralistas.
Pero mis inicios se confunden con mi actividad gremial, yo ocupaba la secretaria general del Círculo de Obreros Católicos y era el orador obligado en todos los actos.
Pero, como Usted sabrá, el trabajo y la política demandan un gran esfuerzo y mucho tiempo.
¿O sea que algo tuvo que sacrificar?
Si, lamentablemente el estudio quedo relegado y solo llegue hasta el segundo año del secundario. No he podido cursar estudios universitarios pero puedo asegurarle que tengo la universidad de la calle que es una enseñanza muy especial, en la cual he aprendido que tenía que poner en toda mi actividad no solo la razón y la capacidad, sino también un corazón que se brinda también en beneficio de sus semejantes.
Me contaron una anécdota de sus inicios en la estación de servicios Shell, cuando Usted atendía personalmente a los camioneros…
(Esbozando una sonrisa me dice…)
Por el año 60 mas o menos no llegaba la Coca Cola a Frías, bueno… yo la hacía traer para mi estación de servicio, e imagínese los camioneros sedientos en pleno verano, ellos llegaban a mi estación de servicio y yo había dado la orden que se los invitase con esa gaseosa… al final venían todos y así los fui conociendo y entablamos amistades.
En el invierno los esperábamos con una taza de café y una copita de coñac, al que necesitaba unos pesos se los prestábamos… en fin tratábamos en lo posible de solucionarles todos los problemas.
Cuénteme como llegó a ser diputado provincial por el Partido Laborista
Primero permítame que le diga porque soy peronista desde el 45.
El justicialismo en su XIV verdad enuncia que “es una nueva filosofía de la vida, simple, práctica, popular, profundamente cristiana y profundamente humanista”.
Yo he creído en esos valores desde antes de que se enunciasen, por lo tanto era lógico pensar que quién los esgrimiese contaría conmigo en esa trinchera.
Pero bueno, hecha esta introducción le contestaré su pregunta.
Fuimos a una elección interna en la que enfrente a Luís Rodolfo Macedo – gran peronista e Intendente Municipal en 1973 – y tuve la suerte de ser electo y candidato a diputado provincial.
¿De esa época conoce Ud. al Doctor Juárez?
Sí, siendo yo diputado provincial, el era Ministro de Gobierno del Coronel Mittelbach… por aquellos años, le estoy hablando del 46, éramos muy jóvenes… imagínese, yo tenía 26 años.
Es el comienzo de una era de trabajo, concordia y justicia y es mi compromiso desempeñar la función pública en plenitud, sin retaceos ni reservas” (Discurso pronunciado el 21 de mayo de 1949 por Carlos Arturo Juarez en ocasión de su asunción como gobernador de la provincia de Santiago del Estero).
Así comenzaba el período juarista que surcaría en forma directa o indirecta por mas de 50 años de historia política santiagueña.
Fácil es imaginar que semejante vigencia no fue fruto de la casualidad, ni que los métodos utilizados no siempre fueron los de la concordia ni de la justicia, pero es innegable que se brindo en plenitud sin retaceos ni reservas por su provincia.
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¿Cómo fue la relación entre Usted y Carlos Arturo Juárez a lo largo del tiempo?
El departamento Choya siempre le aportó un caudal de votos importantes a Juárez, en realidad podría decirle que el no necesitaba realizar trabajo político acá puesto que lo hacíamos nosotros.
¿Aspiró ser Usted gobernador de la provincia?
Verá, mi labor como Senador Nacional se extendió a toda mi provincia, lógicamente uno va captando adhesiones que lo invitan a pensar en la posibilidad de acceder a la gobernación.
¿Y como interpretaba Carlos Juárez esa aspiración suya?
Bueno, Usted lo conoce al Dr. Juárez… le voy a contar una anécdota.
Siendo yo Senador Nacional y hombre de confianza del gobernador, fui invitado a un agasajo que me brindaban algunos compañeros que eran colaboradores directos de Juárez y otros que estaban algo distanciados de el. Allí se me propuso perfilarme como futuro candidato a gobernador. Cuando Juárez supo de este encuentro, Guillermo Robles Avalos que era el secretario político del Partido Justicialista y organizador del encuentro, perdió la confianza del gobernador.
Al regresar Juárez de Buenos Aires dio un discurso desde el balcón de la Casa de Gobierno y dijo con tono de advertencia sobre cálculos precipitados para elegir a su heredero, y agregó que no fuese cosa que el dispusiese de la reelección del gobernador reformando la Constitución.
También le negó representatividad en el Congreso realizado en La Pampa en el cual Usted fue elegido Secretario Político del Movimiento Nacional Justicialista.
Si, pero no me sentí ofendido, porque nadie puede negarme el derecho a representar a mi provincia.
¿Usted estuvo enfrentado con el Dr. Juárez en algún momento?
Resentido pero no enfrentado por contar el con gente interesada en desprestigiar o desplazar con el chisme o la especulación política para hacer caer en desgracia a cualquier persona que le haga sombra en sus ambiciones.
Las elecciones generales de Octubre de 1983 registraron, aparte del contundente triunfo del radicalismo, la curiosidad de que el peronismo perdía por primera vez en su historia una elección presidencial.
Sin embargo esa derrota careció de autocrítica y esta necesidad imperiosa de hacer un análisis de los ¿Por qué?, dio origen a la Renovación Peronista conformada por figuras heterogéneas provenientes de distintos sectores del peronismo.
En definitiva la Renovación no hacía otra cosa que cuestionar la conducción de los “ortodoxos” y de las “62 organizaciones”, responsabilizando a ambos sectores del desastre del 83 y 85.
Raúl Alfonsín había capitalizado hábilmente el mayoritario sentimiento popular contra las fuerzas armadas, y a través de la denuncia de un “Pacto Militar – Sindical” conseguía un doble golpe de efecto.
El 3 de noviembre de 1985 se renovó la mitad de la Cámara de Diputados de la Nación y la UCR mantuvo la mayoría logrando un 43% en el orden nacional contra un 34% del PJ.
En Santiago del Estero el triunfo radical alcanzó un 49 % obteniendo dos bancas contra una sola del FREJULI que llegó al 46% de los sufragios.
Hasta esa Semana Santa de 1987 la buena fortuna parecía que no abandonaría a Raúl Alfonsín, sin embargo la aparición de los “carapintadas” reclamando contra las acciones judiciales llevadas a cabo por el gobierno contra los responsables de los delitos y violaciones a los derechos humanos cometidas durante la dictadura militar, y exigiendo además la destitución del Jefe del Ejercito.
Y a pesar de que la asonada terminó con la célebre frase “La casa esta en orden, felices pascuas”, el horizonte alfonsinista había comenzado a oscurecerse, y la larga noche que se extendería por 20 meses comenzaría en ese septiembre del 87 cuando Antonio Cafiero ganase la gobernación de la provincia de Buenos Aires.
El 11 de diciembre de 1987 asume como gobernador de la provincia de Santiago del Estero, Cesar Eusebio Iturre. Ex ministro juarista, en su primer mensaje pronunciado ante la legislatura provincial compara a Juarez con Juan Francisco Borges y Felipe Ibarra pero su adhesión y gratitud hacia el viejo caudillo pronto se esfumaría y seguido por una legión de dirigentes juaristas que se acuerdan recién del “autoritarismo”, inauguraría lo que dio en llamar en “Nuevo Estilo”.
Sobre este punto es útil transcribir la opinión de Alen Lascano… “Contrariamente a lo esperado, el gobernador Iturre, a poco andar demostró una independencia de criterio inspirada en la idea central de lograr la unidad provincial sin persecuciones, exclusiones ni sectarismos, convencido en lo necesario de esa empresa para vencer todos juntos el subdesarrollo…” (sic).
¿A que le atribuye Usted el traspié electoral que sufrió el peronismo en Santiago del Estero en 1985?
Los responsables de aquel traspié fueron los miembros del mismo gabinete que acompañaba a Juárez por no tener espíritu crítico y no saber que es la política ni quienes son los verdaderos dirigentes.
Ese asesoramiento puede haber influido en el gobernador en un marco de desconocimiento y soberbia.
Pero para las elecciones del 6 de septiembre de 1987…
Claro… se aproximaban las elecciones y tenía la responsabilidad de cumplir con mi provincia, y por supuesto charlar con el gobernador a los efectos de trabajar en común por el triunfo del Justicialismo en Santiago del Estero.
¿Por qué perdió Antonio Cafiero en las internas en Frías?
Tanto el gobierno municipal de Frías como yo, solicitamos a los afiliados que votasen la fórmula encabezada por Antonio Cafiero por una estricta cuestión de lealtad con el gobernador César Iturre, sin embargo el pueblo peronista pasó por encima de los dirigentes y con madurez política se expresó en el cuarto oscuro a favor de Menem.
¿Qué interpretación le dio Usted al triunfo de Menem?
El triunfo de Menem no era solo el triunfo de una fórmula, sino de todo el país porque el pueblo argentino estaba ansioso de cambios en una metodología económica que dañaba a la Nación.
El gobierno Justicialista que gobernó desde 1973 hasta 1976, albergaba en su seno al menos dos posturas antagónicas.
Ezeiza había sido el anuncio de lo que ocurriría entre ambas.
Por un lado la “ortodoxia”, aunque ya aburguesada, exhibía con orgullo las viejas heridas y afrentas de los tiempos de la resistencia, por el otro la “tendencia” que se sentían los exegetas y únicos herederos de Perón.
A pesar de las profundas propuestas englobadas en las pautas programáticas de la plataforma del FREJULI, las reformas sociales, políticas y económicas lejos estuvieron de ser ejecutadas en la magnitud anunciada y Perón buscó por todos los medios de desmovilizar una sociedad que le resultaba ingobernable.
Las “juventudes maravillosas” criticaban duramente el reformismo propuesto por el viejo caudillo, las agrupaciones guerrilleras se negaban a abandonar las armas y en forma solapada empresarios y sindicalistas boicoteaban el Pacto Social propuesto por el ministro de economía Gelbard.
En poco mas de un mes y en manifestaciones multitudinarias Perón hecho de la plaza a las “juventudes maravillosas” (1º de mayo de 1974), y denunció los poderes corporativos representados por sindicalistas y empresarios.
El 1º de Julio de 1974, alrededor del medio día la cadena nacional anuncia la muerte del viejo líder y con esto cae el telón del primer acto del gobierno justicialista.
Con “Isabelita” cambia no solo la conducción política sino también la económica. Su flamante ministro de economía, Gomez Morales, anuncia un plan estabilizador cuyo costo recae sobre una sociedad que no esta dispuesta a pagar.
La CGT inicia un plan de lucha y tras una huelga general debe renunciar el ministro y Lopez Rega debe abandonar el gobierno. Pero los fracasos se suceden uno tras otro creando una sensación de “vacio de poder” que culmina con el golpe de 1976.
Usted fue electo Diputado Nacional en 11 de marzo de 1973, ¿Cómo fueron esas elecciones en Santiago del Estero?
Bueno, el recuento de votos para la fórmula del FREJULI no ofrecía duda alguna, imagínese que el FREJULI sacó más de 150 mil votos y los radicales 28 mil.
El problema se planteó en la elección a gobernador en la que el FREJULI sacó 87 mil votos y el MID 76 mil así que se debía ir a la segunda vuelta.
El tema se dilucidó el 23 de septiembre, fecha en que se realizó la elección para gobernador triunfando el Dr. Juárez sobre López Bustos.
Claro que los diputados del MID tenían la aspiración descabellada de intervenir los tres poderes provinciales para impedir el deseo de Perón de normalización institucional.
Eran todas maniobras de estos pícaros para impedir el acto eleccionario del 23 de septiembre.
Yo me sentía profundamente identificado con los ideales que defendimos en la instancia electoral del 11 de marzo de 1973 y el 23 de septiembre del mismo año, y creó haber representado con total autoridad a la provincia de Santiago del Estero en su totalidad que me ha honrado con esta banca.
Usted asistió al mensaje que dio Juan Domingo Perón a los gobernadores electos… ¿Qué recuerda del mismo?
Si… eso fue el 2 agosto de 1973. Fui en representación de Santiago del Estero porque como Usted recordará la provincia estaba intervenida y el interventor era Fatigatti.
En aquel discurso el General Perón condenó a la guerrilla y advirtió al Partido Comunista. Podían actuar dentro del país pero siempre que lo hicieran dentro de la ley… “cuidado con sacar los pies del plato” les dijo.
¿Qué sintió cuando llegó por primera vez al Congreso de la Nación?
Le confieso que me sentí en un mundo extraño. Pero a poco andar y tratar con muchos de esos “monstruos de la política”, me llevé la agradable sorpresa que si bien había profesionales, maestros de la palabra, tenían los mismos defectos y virtudes que nosotros, los venidos de remotos lugares del interior y que, como en mi caso no habíamos podido cursar estudios.
Mi espíritu abierto, generoso y humilde, lo digo sin vanidad, me hizo tratarlos con el respeto que corresponde y tener fluidas conversaciones con ellos.
Supongo la expectativa por la labor parlamentaria
Si, existía una gran expectativa… el Acuerdo Social y Económico, las comisiones legislativas trabajando a pleno presentando un elevado número de iniciativas…
¿Cuál fue su primera intervención?
Pedimos con Juan Rafael la formación de una comisión que investigase los contratos de ENTEL con la ITT y la Standard Electric.
Usted lo apoyó al Dr. Juárez, ¿no era considerado disidente por su partido, teniendo en cuenta que Juárez acompañó la fórmula Alende- Sueldo?
Efectivamente. Con el senador Pedro Luna y el diputado Juan Rafael pedimos que no se insistiera en considerarnos disidentes de la conducción nacional justicialista por el hecho de haber sido solidarios con la candidatura de Carlos Arturo Juárez.
¿No cree Usted que la Ley de Amnistía, votada por el Congreso el 26 de mayo de 1973 fue un error?
Aquellos eran años muy difíciles y muy confusos, el mismo Perón fue engañado por los “zurdos”… pero le diré algo… no estaba en la mente de ninguno de los parlamentarios argentinos semejante escalada de terror. Con el asesinato de Rucci nos dimos cuenta que la situación se había desbordado.
El conflicto por el Canal de Beagle se origina por una disputa por la soberanía de las entre las islas de dicho canal y el Cabo de Hornos (Islas Picton, Lennox, Nueva y otras).
El problema comenzó a fines del siglo XIX.
Los límites entre Argentina y Chile fueron fijados tomando en cuenta la línea divisoria natural que conforma la Cordillera de los Andes, pero el problema se presentó con respecto a la delimitación sur que incluye al Canal de Beagle, al Estrecho de Magallanes y al meridiano por el cual se divide la Isla Grande de Tierra del Fuego.
A partir de 1840 Chile comenzó a usar la zona del Estrecho de Magallanes en reemplazo del paso de Drake y estableció en asentamiento del Fuerte de Bulnes (1843) que luego traslado a Punta Arenas (1848) sobre el Estrecho de Magallanes generando esto la protesta del gobierno de la Confederación Argentina representado por Juan Manuel de Rosas por considerar que esas posesiones chilenas pertenecían a las provincias de cuyo.
Mas adelante se acordó que Chile no tendría salida al Atlántico ni Argentina al Pacifico, pero los desencuentros por la cuestión limítrofe continuaron y se aceptó dirimir la cuestión sometiéndose al arbitraje de la Reina Isabel II de Gran Bretaña la que le concedió a Chile por el hecho de su posesión las Islas Picton, Lennox y el islote Snipe. A la Argentina, por dicho laudo le corresponderían las Islas Becasses.
El gobierno de facto de Jorge R. Videla desconoció este arbitraje y se reunió con su par chileno Pinochet pero no llegaron a ningún acuerdo y comenzaron de esta forma los aprestos bélicos.
La intervención papal, a través de su cardenal Samoré consiguió que se aceptase la mediación de Juan Pablo II y en noviembre de 1984 el gobierno de Raúl Alfonsín aceptó el laudo papal luego de efectuarse una consulta popular no vinculante.
Aún se recuerda el debate televisivo del 15 de noviembre de 1985 entre el Canciller Dante Caputo y Vicente L. Saadi, el primero promoviendo el voto por el SI al Tratado de Paz y Amistad entre Argentina y Chile, y el otro por el NO.
Y aunque no había puestos electivos en juego y se trataba solo de una consulta no vinculante, el alfonsinismo derrotó una vez mas al alicaído peronismo, el que sufrió además para esa instancia la deserción de Carlos Saúl Menem quien voto por el SI.
El resultado de aquel plebiscito arrojó un contundente 81% por la afirmativa.
La Guerra de Malvinas entre abril y junio de 1982 tiene antecedentes históricos que no serán tratados acá. Lo que si destacaré es el escenario político y social de los protagonistas. A ambos lados del océano Atlántico las políticas neoliberales arrojaban resultados sociales desastrosos y sembraban el descontento y la desesperación de vastos sectores de la población.
Una vez concluido el conflicto, la Sra. Thatcher declaró el 3 de julio ante unos 5000 de sus partidarios que ella despreciaba a los “vacilantes, pusilánimes” que dudaban de la capacidad de Gran Bretaña para acometer la campaña de las Falklands.
“Nos hemos probado a nosotros mismos. Es una lección que no debemos olvidar: las claudicaciones y dudas han dejado su lugar a los logros y el orgullo. Tenemos confianza y debemos utilizarla. Todavía somos la Nación que construyó un Imperio y rigió la cuarta parte del planeta”…
Este era el espíritu que dominaba la emoción del pueblo ingles cuando se sucedió el primer encuentro de parlamentarios argentinos con británicos luego del desgraciado conflicto de Malvinas.
“
Usted concurrió al Foro Internacional de la Unión Parlamentaria que se realizó en abril del 84.
¿Qué me puede contar sobre ese viaje a Ginebra?
Viajamos un grupo de parlamentarios y entre ellos iba Amoedo, Carlos Becerra, Luís León, Carlos Gomez Centurión y yo.
El discurso que pronunció Amoedo fue muy duro explicando la reivindicación argentina frente a la presencia colonial en nuestras Islas Malvinas. Después de ese discurso ocurrió lo impensado, los parlamentarios ingleses nos invitaron a almorzar, y nosotros por una cuestión de cortesía no podíamos negarnos… así que fuimos.
Por parte de los ingleses estaban… no recuerdo sus apellidos pero si me disculpa un momento…
(Don Luís se levantó y trajo una caja con recortes de revistas de aquella época que habían cronicado el viaje a Ginebra)
Mire… acá esta. Peter Temple – Morris, Keith Best y Lord Wolloy.
En la foto no lo veo a Luís León… ¿seguro que fue?
Si, si fue… pero no quiso salir en la foto.
¿De que hablaron con los ingleses?
Evidentemente sobre Malvinas. Primero ellos se congratularon por el retorno de la democracia a nuestro país, luego intercambiamos los puntos de vista que teníamos sobre el problema, claro que a pesar de haber sido una charla muy positiva, recuerde usted que fue el primer contacto con los ingleses desde el final de la guerra de Malvinas, pero no fue sino una reunión que oficialmente no significó nada.
Usted se opuso al plesbicito por el tema del Beagle
Por supuesto. El gobierno radical nos había prometido el cielo y resulta que nos entregaron atados a Chile y a la banca internacional.
Mire… nosotros en nuestro bloque estábamos muy bien asesorados. Acá tengo para que Usted vea una carta acompañando a un informe muy bien documentado que nos hizo llegar a cada senador el Dr. Raúl Matera.
En esa carta… léala…resalta que la Cámara de Senadores es el último baluarte de la soberanía y la dignidad de la República, y que la ratificación del Tratado de Límites y Arbitraje con Chile, mal llamado de Paz, significaría la resignación de ambos valores
Permítame que le pregunte acerca de una ley que trajo polémica en su tiempo… me refiero a la Ley del Divorcio Vincular
- Don Luís se levantó, se dirigió hasta su biblioteca y trajo dos voluminosas carpetas-
¿Sabe que es esto?, Leyes de Divorcio de Alemania, Brasil, Colombia, Cuba, Ecuador, El Salvador, Francia y Japón… esta es la legislación extranjera… pero vamos por parte… soy católico por tradición y por convicción. Mis padres, allá en el Líbano pertenecían a la minoría católica, ellos se casaron por Iglesia acá en Frías… mire, acá tengo el acta de casamiento en la Parroquia de la Inmaculada Concepción.
Yo mismo he sido Secretario General del Círculo de Obreros Católicos.
Esa Ley atenta contra la Institución más sagrada que tiene la sociedad y es la familia.
La indisolubilidad matrimonial es el secreto de su fuerza y de su autoridad, y las desavenencias conyugales son una minoría entonces no se puede legislar para casos aislados cuando esas leyes pueden tener consecuencias funestas para toda la sociedad.
Recuerdo que Eduardo Menem, que votó a favor de la ley, fundamentó su voto diciendo que el 98% de la población mundial tiene la ley del divorcio… pero yo advertí que no estábamos obligados a imitar los malos ejemplos.
Por esos días recibíamos la visita del Papa Juan Pablo II y yo curse una nota a la Cancillería para que el Santo Padre visitara el Congreso, lamentablemente eso no fue posible ya que se trataba de una gira apostólica y no una gira política. Todavía recuerdo como inicié mi discurso en aquel debate… “Católico por formación y por convicción he participado de este debate para dejar bien afirmada la posición de la Iglesia en su lucha por la preservación de la familia y el cumplimiento de las leyes de la misma que son las leyes de Dios.
Expreso mi firme determinación de obedecer las directivas de la Santa Iglesia”
Pero… como usted sabrá… la Ley se sancionó el 3 de junio de 1987.
Ahora permítame hacerle yo una pregunta… ¿Usted es divorciado?
Joaquín Morales Solá en su libro “Asalto a la Ilusión” (Ed. Planeta Espejo de la Argentina) retrata con bastante precisión la relación entre el peronismo y el alfonsinismo, y como el jefe radical explota hábilmente las contradicciones del peronismo mostrándolo anacrónico y vinculado al fascismo como por ejemplo cuando se refiere a Antonio Cafiero, o cuando tildó de “llorón” a Saúl Ubaldini, o en la oportunidad del debate televisivo por el plebiscito en el que un mesurado y progresista canciller vapuleó a un histórico dirigente justicialista; o echando mano a dos figuras que confirmaban la mala imagen que irradiaba el peronismo: la propia viuda de Perón y el gobernador del La Rioja, Menem.
Sin embargo dentro del mismo Partido Justicialista se alzaban voces críticas que pedían una renovación de los viejos métodos.
Antonio Cafiero, ortodoxo por convicción, vio frustrada por sus propios compañeros de ruta, su legitima aspiración a ser candidato presidencial en el 83 al preferir a Italo Luder y luego a Herminio Iglesias para la candidatura a la gobernación de la provincia de Buenos Aires; y así, expulsado de la ortodoxia se arrojó a los brazos de la renovación y tomó como suyo el discurso progresista de los jóvenes renovadores que se empeñaban en batir por la izquierda al alfonsinismo y romper ese pesado lastre de partido fascista que tan bien explotaba Raul Alfonsín.
La larga marcha de la institucionalización del Partido Justicialista tuvo varias estaciones, el Congreso del teatro Odeón realizado el 15 de diciembre de 1984 fue una de esas estaciones. ¿Qué me puede contar acerca de ese Congreso?
Con vergüenza debo reconocer que dimos una impresión lamentable.
La arbitrariedad, la prepotencia y el patoterismo nos alejaban de la posibilidad de ser una alternativa válida en el juego de recambio político que ofrece la democracia. Pero le aclaro que no fui el único disconforme con el Congreso del teatro Odeón, Bercovich Rodríguez si bien no se retiró del teatro cuando lo hicieron la mayoría de los delegados que luego formaron el “grupo de los 48”, fue uno de los disconformes. También Vicente Saadi, Oraldo Britos y Evaristo Buezas, todas figuras del primer escalón de los disidentes a Herminio Iglesias.
Luego de aquel Congreso vino el de Las Termas…
Si. Había grandes expectativas con este nuevo Congreso que se diferenciaba de los otros por ser la primera vez que se realizaba fuera de la Capital Federal.
Además se abrió un debate luego de la lectura de evaluación política, algo que no era costumbre en la tradición del peronismo.
Se discutió también la tarea del partido y de los bloques parlamentarios.
En definitiva el Congreso Extraordinario de Las Termas fue un encuentro de hombres de coraje que intentábamos, a través del peronismo, formular un modelo de país a la República Argentina.
En aquel momento yo creí haber tomado una decisión valiente y responsable al igual que el resto de los congresales, al solidarizarnos con el pedido de los compañeros de Buenos Aires de intervenir el partido en aquel distrito por las violaciones por parte de las autoridades que en forma reiterada hacían de la Carta Orgánica.
Y se planteó un conflicto judicial…
Si, por un lado nosotros, es decir los congresales de Termas impugnamos al Congreso del Teatro Odeón, y ellos, digamos la conducción “oficialista” representada por Lorenzo Miguel, Herminio Iglesias, Imbellone impugnaban a Termas.
¿Usted fue electo en Termas como interventor del justicialismo bonaerense?
Si, así fue… aunque yo no creía que la intervención arrojase resultados positivos en la búsqueda de la unidad del justicialismo. Y permítame que me arrogue que esa visión no era entendida en aquel momento por la mayoría de los dirigentes.
Yo preferí que se me considerase un mediador o componedor más que un interventor.
¿Luego del Congreso hubo conversaciones secretas entre referentes de ambos sectores?
(Sonriendo, responde)…
Conversaciones informales, secretas siempre las hubo, ¿o acaso dentro de una familia no ocurre eso?
Pero sé adonde quiere usted llegar con su pregunta.
Herminio Iglesias se contacto oficialmente conmigo y me planteó una situación que me consta fue como me la dijo.
Resulta que Lorenzo Miguel tuvo una conversación telefónica con Raúl Bercovich Rodríguez en la que a cambio de eliminar a Herminio Iglesias de la conducción partidaria del Congreso que se realizó en el teatro Odeón, pedía tres cargos en el nuevo Consejo para su sector.
Iglesias, por otro lado, tenía una vocación negociadora para encontrar una salida a la crisis partidaria de su distrito.
Usted tuvo una relación estrecha con Herminio Iglesias ¿Cómo era él?
Como le decía, Iglesias mostró predisposición a solucionar el conflicto que se había planteado e incluso se comprometió conmigo sobre la convocatoria a una elección interna en su distrito.
Pero le diré algo… se lo juzgó por un acto desafortunado pero puedo asegurarle que su pensamiento, el que lo expresó con puño y letra según se puede leer en La Prensa del 19 de febrero de 1985, era el de un hombre de paz, respetuoso de las Instituciones sagradas de la República como las Fuerzas Armadas y la Iglesia y declarado anticomunista. Y yo comparto con él esos valores sin que eso me transforme en “herminista”, o en todo caso él sería “salinista”.
Cuénteme don Luís como era la relación en esos tiempos con el gobierno del Dr. Alfonsin?
Seguramente usted recordará que el radicalismo obtuvo un triunfo electoral importante y quizás eso lo llenó de soberbia, pero claro, la herencia recibida no era nada liviana y en seguida comenzaron los problemas… ante la incapacidad para resolverlos empezaron con una campaña de desprestigio y fundamentalmente en contra del justicialismo.
Fíjese que hasta llegaron a acusarme a mí de golpista… y en lo que a mi respecta, es mi propia trayectoria la que me exime de defenderme de tan torpe acusación.
A los golpistas debían buscarlos en otro lado, no en el peronismo, debían buscarlos en la defraudación de las expectativas populares, en la entrega de la soberanía, en el ataque desnacionalizador de las instituciones, en la claudicación ante la usura internacional y en el fracaso de una gestión de gobierno que era aceptada por las voces mas serenas del radicalismo.
¡Golpistas nosotros!... no ha sido el peronismo el partido que dio embajadores, ministros e intendentes al proceso…
Pero esa acusación le trajo inconvenientes a Ud. en su partido
No… no fue eso lo que me trajo algún inconveniente con el sector renovador…le explicaré…
Las negociaciones con Iglesias estaban bien encaminadas, pero desde la renovación se insistía en criticarlo y en una reunión que realicé con los congresales les pedí que dejasen de lados esas críticas porque el peronismo necesitaba estar unido porque estaba en la línea directa de la sucesión presidencial. En esa reunión deslicé un comentario acerca de la posible renuncia del presidente Alfonsin y ese comentario fue llevado al Consejo el que exigió mi separación de la intervención del distrito bonaerense por estar yo “vinculado al golpismo infiltrado”.
Pero dígame… ¿y la denominada Guardia de Hierro, los actos de Atlanta y Córdoba donde fueron reivindicados Camps y Galtieri, su viaje a Paraguay con Iglesias?
- (Don Luís tuvo un gesto de impaciencia y me miró de tal forma que pensé que acá se acababa nuestra charla- pero me contestó).
Apelo a que usted es un hombre inteligente y despierto, por lo que le recomiendo que preste atención a las respuestas que le estoy brindando.
(Tuve entonces la impresión que debía buscar aquel ejemplar de La Prensa que me mencionó).
¿Qué significó el Congreso realizado el 6 de julio de 1985 en La Pampa?
Fundamentalmente la debilidad del planteo de los congresistas de Río Hondo. Fíjese Usted que la “renovación” en Termas tenía tres líneas, dos de ellas desean la unión con el Congreso del teatro Odeón, pero había una tercera, que era la que predominó en la conducción del Consejo surgido en Termas en la que estaba Oraldo Britos y De La Sota que proponían no solo una renovación total de los dirigentes sino que tambien cuestionaban la doctrina.
Afortunadamente en el Congreso de La Pampa primó la cordura.
Pero si mal no recuerdo, a pesar de haber sido Usted electo Secretario Político del Movimiento Nacional Justicialista en ese Congreso… el Dr. Juárez dijo que Usted no representaba ni a Río Hondo ni a la provincia…
Si, eso dijo, pero estaba equivocado… yo estaba enrolado en la línea de los “disidentes” que queríamos un acuerdo, seguramente el no estaba en esa posición. Y con respecto a mi representación, nací y moriré en Santiago del Estero… ¿Quién tiene el derecho de negarme la posibilidad de representar a mi provincia?
¿Qué papel le cabía a la viuda del general Perón en esta interna?
Como usted sabrá desde todos los sectores se la reconocía como la presidenta del PJ.
Ella significaba una prenda de unidad dentro del movimiento.
¿Y Usted creía eso?
Yo siempre fui ortodoxo.
No contestó mi pregunta.
Sí, se la contesté claramente pero Usted quiere hacerme decir algo que no voy a decir.
¿Las críticas contra Herminio Iglesias seguían arreciando desde el sector renovador?
Si… despiadadas, como le dije anteriormente si bien es cierto que yo, había pedido, por solidaridad con los compañeros congresales bonaerenses, la Intervención, descubrí, al conocerlo, que Herminio era un hombre común, un excelente padre, un excelente marido, de una gran calidad humana.
El único argumento de los renovadores era cuestionar la conducción, sin recordar que fueron ellos los que dejaron un peronismo atomizado y anarquizado en todo el país… fíjese que Oraldo Britos no pudo ni siquiera ganar la interna en su provincia y perdió con Rodríguez Saa.
La renovación cuestionaba a la conducción partidaria, pero yo le pregunto ¿Qué culpa tenía este Consejo si Bittel, líder de la renovación fue derrotado en el Chaco, y Marín en La Pampa?
Uno de los renovadores mas críticos era Carlos Corach quien no tenía antecedentes peronistas para discutir este problema. El no era un peronista de nota, era un peronista de los trepadores.
Pero Cafiero derrotó a Herminio Iglesias…
Claro, pero Antonio fue favorecido por fuertes medios económicos, por los contra del herminismo y por los votos independientes.
Hablemos ahora sobre su relación con el gobierno de Raúl Alfonsin… Usted tenía una posición crítica al respecto.
Claro, pero esa posición que compartíamos no solo con Herminio, sino con muchos dirigentes políticos de otros partidos como por ejemplo Rogelio Frigerio y Arturo Frondizi. El 30 de octubre de1983 el país voto por la liberación. La legalidad inicial no autorizaba a ningún gobierno a cambiar sus banderas y convertir a la prometida liberación en mayor dependencia, a la anunciada justicia social transformarla en opresión y miseria, ni entregar nuestras riquezas, renunciar a nuestra integridad territorial y arrodillarnos ante la OTAN y el F.M.I.
A usted se lo involucró en un proyecto presentado por los senadores Saadi y Amoedo en el cual se comprometían los límites de nuestra provincia… ¿Qué me puede contar con respecto a eso?
Cargué la responsabilidad de defender la soberanía provincial, ya que además del cargo que ocupé, me siento orgulloso de mi provincia y de mi pueblo, por lo que de ninguna manera podía hacerme eco de gente que pretendía adjudicarme una complicidad o complacencia con el proyecto Saadi - Amoedo. Ello sería la mayor traición que un Senador que representa al estado provincial pueda hacer, y por el contrario debe poner toda su energía y esfuerzo para no permitir que se mutile ni un solo milímetro del territorio provincial.
Muchas personas en Frías no lo veían así…
Lamentablemente se crearon falsas expectativas, levantadas por algunos frienses que no tenían otro objetivo que el de continuar con una campaña de desprestigio contra mi persona.
¿Usted se refiere a…?
(No me dejo terminar la pregunta y contestó:)
Los personeros del gobernador de la provincia, el que indudablemente era el mayor responsable en interesarse en defender y solucionar el supuesto problema de límites.
Volvamos al Consejo Nacional del PJ… El Consejo que presidía el Dr. Saadi nombra a Mera Figueroa interventor del distrito bonaerense…
Así fue. Y yo acompañé a Herminio en el planteo judicial que decretase la nulidad de la medida, porque mi firma en el acta de intervención había sido falsificada.
¿Tuvo Usted un entredicho con el juez Blanco?
Claro, porque yo había radicado la denuncia en su juzgado y el le había hecho lugar, aunque luego lo desmintió.
¿El Dr. Saadi pidió su expulsión y la de Iglesias del PJ?
Si, le explicaré. Nosotros notábamos que existía una desviación ideológica y queríamos enviar al Tribunal de Disciplina a los responsables, que eran Carlos Menem, Antonio Cafiero y Carlos Grosso.
¿Usted se enemistó con Saadi?
No, pero si resentí con el. Yo podía esperar actitudes diabólicas de un Triacca, de un Rodríguez Saa, pero no de Saadi que pidió mi expulsión.
Diga que Menem atemperó la medida y propuso la separación.
Si, recuerdo eso… ¿Por qué Menem, al que Ud. señalaba como responsable de la desviación ideológica suavizó la sanción en su contra?
Es evidente que Ud. no es político.
Menem no quería enemistarse con Iglesias pues lo necesitaba para su campaña. ¿Le parece entonces que estaba interesado en la expulsión?
¿No lo dejaron entrar al Congreso que se realizó en Tucumán en noviembre de 1986?
Sufrí todo tipo de atropellos, con policía brava y matones. Pero casi no había congresales. Fue un Congreso fraudulento que no sirvió para nada, porque no tuvieron ni quórum para sesionar.
¿De allí su decisión de formar un nuevo bloque?
Claro, pero la idea la venía madurando desde hacía tiempo. No me sentía cómodo en un bloque que hacía 9 meses no se reunía. Todo se hacía atrás de la puerta, en la trastienda. Creo que para Saadi mi nombre era una mala palabra y como además yo no admitía desviaciones ideológicas me fui. Allí cree un nuevo bloque del cual, por supuesto, fui su presidente.
Claro… el monobloque Presidente Perón
Así fue.
Usted terminó distanciándose de Herminio Iglesias, ¿Por qué?
No compartía ya su metodología, y el quería una solidaridad incondicional con sus actitudes y yo no estaba dispuesto a eso.
Además yo rechazaba su decisión de separarse de la estructura partidaria para formar un frente electoral.
¿Usted promovió la impugnación del diploma del Senador Juárez?
Eso es inexacto, no fui yo sino Roberto Villalba.
Pero le recuerdo que el artículo 65 de la Constitución dice que no pueden ser senadores los eclesiásticos regulares y los gobernadores de provincia.
Puedo ver que Usted desplegó una actividad partidaria extensa y polémica, pero además su labor parlamentaria fue tambien vasta. Si le parece podríamos hablar de ella.
Sí, he sido el autor de numerosas presentaciones de proyectos, leyes y resoluciones. Alrededor de 180 ó 190… no puedo precisarle con exactitud.
Fiel a su promesa de hacer compadecer ante la justicia civil a los miembros de las tres juntas militares que gobernaron de facto, el presidente Raúl Alfonsín promovió dicho juicio por las graves violaciones cometidas a los derechos humanos.
La justicia condenó a algunos de los integrantes de dichas juntas a severas penas, pero en 1990 el presidente Carlos Menem los indultó por decreto, el que en el 2006 fue declarado inconstitucional.
El 23 de diciembre de 1986, y en llamativo corto lapso de tres semanas se promulgó la norma llamada de “Punto Final”, pese a que cuatro días antes se protagonizó una marcha popular que congregó mas de cien mil personas en contra de la aprobación de la misma.
No obstante los reclamos populares, varias Cámaras Federales aprovecharon los escasísimos meses de plazo que contemplaba la ley para citar a una gran cantidad de represores, a prestar declaración indagatoria, impidiendo de esta forma la drástica y total caducidad de la esperanza de “juicio y castigo” a los represores.
El 4 de junio de 1987, luego del levantamiento de los “carapintadas”, se vota la Ley de Obediencia Debida para intentar contener el descontento de la oficialidad del Ejercito Argentino, eximiendo a los militares por debajo del grado de coronel (en tanto y en cuanto no se hubiesen apropiado de menores y/o inmuebles de desaparecidos) de la responsabilidad de los delitos cometidos bajo el mando castrense.
Algunos de los beneficiarios de esta ley fueron el ex Capitán de Fragata (R) Alfredo Astiz y el General (R) Antonio Bussi.
Hay un proyecto de ley que me interesa me comente.
La famosa Ley del Punto Final.
Mi propósito había sido instrumentar un proyecto de ley de amnistía, no indiscriminada ni discrecional, sino una ley de amnistía condicionada a los últimos fallos de la justicia.
En un estado de derecho se deben acelerar los procesos dándose un plazo de 30 a 60 días para que todos los que tengan algo que denunciar lo puedan hacer y pasado ese término, lógicamente se tendrían que extinguir las causas.
La Ley de Amnistía… ¿desde los ex comandantes hasta Firmenich?
La amnistía tiene que abarcar a todos los presos políticos.
¿Pero los ex comandantes eran presos políticos?
Ellos fueron condenados, bien o mal. No sé, no me correspondía a mí indagar si fue con o sin razón. Pero en su momento ellos salieron a combatir la subversión y no usaron métodos correctos. Pero siempre dijeron que estaban enfrentados a una guerra sucia y como guerra rigen las leyes de la guerra. Yo no tengo animosidad contra ellos.
La Ley violaba un principio del Derecho Internacional, el que declara la imprescriptibilidad de las causas de lesa humanidad
¿Si?,… le voy a responder a Usted con los fundamentos que presente en aquel memorable debate.
Tenía la profunda convicción de ser el cabal intérprete del sentimiento de la mayoría de nuestros compatriotas que deseaban la definitiva reconciliación de todos los miembros de la Comunidad argentina.
La hora imponía a la sociedad argentina adoptar de cara al futuro una actitud de valiente y generosa superación respecto de los trágicos episodios que signaron la vida política nacional de aquellos años, más allá de las razones que cada sector pudiere tener para enjuiciar el comportamiento político de sus ciudadanos…
Mas adelante señalé que los sucesos de aquella Semana Santa no habían hecho sino exteriorizar del modo más notorio, una realidad subyacente que no podía seguir siendo ocultada y que ponía en gravísimo e inminente peligro la necesaria, imprescindible y deseada estabilidad institucional, único medio idóneo para lograr el encauzamiento de la actividad creadora para el desarrollo del país.
¿Usted votó tambien la Ley de la Obediencia Debida?
No, mi presencia no era necesaria para tener quórum.
¿Tenía usted aspiraciones a ser reelecto por otro período como Senador Nacional?
Si, con sinceridad le respondo que si, yo pensaba que todavía podía aportarle mucho a mi provincia desde ese cargo.
¿Y porque cree usted que no fue re electo?
Bueno, creo que por una razón muy simple… el Dr. Menem tenía ya un candidato en mente.
¿Usted se refiere a…?
Pepe Figueroa.
Claro que hubo toda una operación política alrededor del tema, y el operador fue Ramón Saadi el que un día antes de la nominación aprovechó una escala de una hora y quince minutos para dialogar con los nueve diputados de Convocatoria Peronista e instruirlos conformes a las directivas del presidente Menem.
Muchos vaticinaban que usted había llegado al final de su carrera política
No, de ninguna manera. Como militante de la primera hora del peronismo, solo puedo decir que mis pretensiones eran ocupar cualquier cargo, hasta el más pequeño que pueda servir al departamento y a la provincia.
Y eso quedó confirmado con su designación como Ministro de Gobierno
Si, yo me desempeñé como Ministro de Gobierno durante la gobernación del Ingeniero César Iturre. Hubo una reforma de gobierno y fuimos convocados junto con Trigo y Lascano.
Usted recordará que por esos años, le estoy hablando del 91, las relaciones entre el gobierno provincial y el senador Juárez estaban tensas… bueno, Juárez no escatimó esfuerzos,… Juárez instruyó al respecto a sus diputados afines, entre ellos Fernando Dabhar para acosarnos permanentemente… mire todavía recuerdo cuando nos presentamos espontáneamente en la Legislatura provincial con el Subsecretario para la Prevención de la Drogadicción y con el jefe de policía Laitán… Dabhar me criticó porque las preguntas técnicas se las derivaba a Laitán.
¿A que le atribuye su vigencia en la política?
La pasión que he sentido de siempre por la política no ha sido con fines de lucro ni de especulación. Pienso que el empresario, por importante que sea, es un número más en la sociedad. El político, en cambio, tiene la trascendente tarea de ser la voz de su pueblo, de su comunidad.
He llegado adonde estoy porque he llevado a la práctica este sentimiento comunitario. He desarrollado una vida de relación fructífera.
En la zona que actúo hace 40 años, nunca perdí una elección. Eso quiere decir que yo, y quienes me acompañan, alguna vigencia debemos tener. No es lo mismo la gente de la década del ‘40 que en la del ‘70 o la del ’80. Es muy diferente la gente y sin embargo hemos mantenido vigencia a través de 2 o 3 generaciones. Eso demuestra que nos han tenido fe, confianza, esperanza en que podía ser el hombre que se volcase honradamente a favor de la comunidad.
¿Tiene algo de que arrepentirse?
(Entrecerró los ojos y pensó un momento)
Soy profundamente cristiano como creo haberle dicho, por formación y por convicción, y como tal, el arrepentimiento y el perdón están en mi naturaleza.
Si me permite quisiera hacerle una última pregunta…
Pregunte.
¿Por qué le dicen “tío Luís”?
(No dudo en responder)
Porque siempre estuve al lado del que me necesitara sin importarme su bandería política.
CHARLANDO CON EL
TÍO LUÍS
OSCAR NIÑO
noviembre de 2009
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