HERMES TRIMEGISTO
EL KIBALION
Acabo de morir. El momento, ese momento ineludible que a todos nos alcanza alguna vez, al final, me había llegado. Dos coronas, una de mi viuda e hijos, la otra, de mis amigos...un florero con calas y un murmullo molesto, casi pegajoso flotaba en la amplia sala mortuoria. Algunos lloraban con verdadero sentimiento, otros aún incrédulos por lo repentino del suceso y varios, indiferentes que solo se conformaban con cumplir con el protocolo propio de los pueblos chicos, de asistir a todos los velorios.
El desprevenido lector se preguntará como es posible que ya muerto pueda describir con tanto detalle la pintura recién reseñada.... y la respuesta, aunque del punto de vista de la ciencia carezca de lógica, es muy simple...desde arriba del ataúd que cobija mi cuerpo material puedo ver todo lo que esta ocurriendo.
Angustia y un dejo de resentimiento...eso son los sentimientos que me embargan en este momento...angustia por el dolor que sufren los que dejo...resentimiento ante la hipocresía de algunos asistentes que disimulan la alegría que les produce mi partida. Solo espero que estas emociones que son mi último punto de contacto con el mundo material, pronto se disipen y no me acompañen en mi viaje.
Debo confesar que yo era bastante escéptico en esas cuestiones espirituales a tal punto que de joven me divetía arruinando las sesiones de espiritismo con las que nos entreteniamos mis amigos y yo. Sonoridades intestinales a manera de trompeta era mi herramienta favorita para abortar la convocatoria de espectros errantes que mis amistades con seriedad y circunspección, y no cierto temor, llamaban del mas allá.
Al igual que cualquier otra forma viviente sobre la faz de la Tierra, yo era materia...un poco de hidrógeno, algo de carbono y la cantidad justa de oxigeno que combinados convenientemente en el laboratorio de la Naturaleza...me corporizaba en esta vida con la forma que me correspondiese segun las leyes de la herencia y la accion del ambiete que determinaría mi fenotipo. Y todo eso, movido por reacciones químicas, generaban la energía necesaria para llegar a cumplir 77 años.
Pero ¿y el Espíritu?...¿que significaba para mi?...Una cuestión mas cercana a la Religión que a la Ciencia, y yo era un hombre de ciencia y como tal...agnóstico.
Han pasado casi dos días de mi deceso, el doloroso trámite del velorio con el desfile de parientes, amigos y curiosos que movidos por un sentimiento morboso solo quieren ver un rostro muerto.(Si todos los velorios fueran a cajón cerrado solo asistirían los deudos y amigos).
La crisis de llanto de la viuda e hijos en el momento de cerrar el feretro...las palabras de despedida de aquel amigo que hoy se siente mas solo que nunca, y otra vez el llanto desconsolado cuando depositan el ataud en el nicho y tapialan su entrada.
Todo eso lo ví.
Cuando comenzó la desconcentración retorné a mi casa...en realidad la que había sido mi casa, y sentí miedo...nadie parece verme ni escucharme, solo Tita, la perra salchicha y Kenia, la ovejera parecen percatarse de mi prescencia emitiendo lastimeros aullidos. Resulta curioso que los animales tengan conciencia de la muerte y que yo...una inteligencia superior, no me haya percatado aún de que mi vida terrenal se había acabado.
Mientras deambulo por la biblioteca hurgo entre mis libros y encuentro uno que ni sabía que fuese de mi propiedad, Hermes Trimegisto y un subtitulo que se me ocurrió al menos sugestivo....El Kibalión.
No dire que lo tomé entre mis manos pues yo ya carecia de esos apendices que me habían resultado tan útiles en mi vida terrenal, pero de alguna manera que no logro entender, mi inteligencia penetró en él y a medida que lo leía no solo iba perdiendo el miedo a mi nuevo estado sino que también noté que iba perdiendo los últimos entimientos humanos que me quedaban. Empecé un proceso de comprensión sobre una dimensión que me resultaba totalmente desconocida.
No puedo precisar cuanto tiempo estuve vagando por el que fuera mi hogar, pero poco a poco mi alma espectral seh acía cada vez mas difusa conforme se elevaba. Era vidente que ascendía, pero...¿a donde?, entonces recordé el Kibalión y seguro ya me encontraba en otra dimensión, una dimensión desconocida para la mayoría de los mortales.
De repente una forma extraña de comunicación me decía:
-"Yo he muerto dos veces, este es mi segundo ascenso y espero acercarme un poco más al Todo".
Y sin que yo preguntase nada, agregó:
-"En mi primer vida, seguro por mis malas acciones no superé el Juicio de Ormuz y mi negro corazón pesó mas que la pluma del otro platillo de la balanza. Así fué como retorné a la vida material transformado en una materia mas densa y con menos vibración. Ahora, en mi segundo ascenso espero que las acciones cometidas en la Tierra hayan sido lo suficientemente nobles como para aspirar a una dimensión mas próxima al Todo y así adquirir nuevos conocimientos para mi próxima reencarnación".
Confieso de que me hubiera gustado una mayor comunicación con aquel viajero, saber más sobre él, ¿si al final adquriría los Conocimientos Herméticos?...¿Cuándo y como volvería?...¿Existiría un Destino Final?...tal vez esas preguntas que no llegué a formularle echarían luz sobre mi destino final. Como fuese, yo aún debía presentarme ante el juez Ormuz y su implacable balanza. En esas cavilaciones me encontraba cuando otra mente viajera se me presentó y me comunicó:
-"Yo soy un Elemental de regreso a la vida terrenal".
Entonces le pregunté:
-"Por favor explicamé ¿que es la vida?, ¿y la muerte?...¿quien es es ese al que llaman Todo?....¿cuantas dimensiones debo atravesar para adquirir el máximo conocimiento?...¿que es el Kibalión?"
La mente meditó un momento y me contestó:
-"¿Como explicarle que son los colores a quién nació ciego?...¿como hablarle de armonía a un sordo?"
Y agregó:
-"Todo cuanto te diré es que los Siete Planos Menores del Gran Plano Espiritual, cada uno con siete subdivisiones, pertenecen a seres tan superiores al hombre actual como este último es superior a un gusano....el camino del aprendizaje es muy largo y duro".
Recordé haber leído a Herbert Spencer durante mi existencia terrenal, y ahora...en mi actual condición puedo afirmar que aquel famoso positivista del siglo XIX había sido un Maestro cultivado en la filosofía hermética...un Iniciado... talvez la reencarnación de Heráclito.
Solamente los educados en el hermetismo, o los que trajeron dicho conocimiento desde vidas pasadas, comprenden adecuadamente lo que significan las enseñanzas referente a los Planos Espirituales y de l Mente.
¿Habría conocido yo durante mi vida terrenal a alguno de estos Iluminasos?...quizás Ramón, mi entrañable amigo hubiera sido uno de ellos.
Ahora cobraba sentido lo que me transmitió aquel Elemental...¿como explicarle los colores a quién nació ciego?...y yo...era un ciego.
Donde estoy ahora no existe ni tiempo ni espacio. Es una gran nebulosa con una gran actividad vibratoria...pero ¿porque aún perduran en mi algunos sentimientos humanos si yo ya estoy muerto?
Una voz me contestó a esa pregunta.
-"Aún no has podido desprenderte del "Mi" para liberar tu "Yo"...para que puedas entender te daré un ejemplo" agregó.
"Un hombre es Alma, Cuerpo y Vestido. Él no puede concebirse sin su ropa. Y lo mismo ocurre con la esclavitud a la que lo condena su cuerpo. Ese hombre cree que su mente pertenece a su cuerpo y a su aspecto, y esto es así en el mundo terrenal, pero conforme se asciende en el Plano de la Conciencia podrá desperenderse de ese "Mi" y entender que ese cuerpo y su apariencia solo pertenecen a su mente. Esa es la transmutación entre el "Mi" y el "Yo".
Luego otro espíritu que se presentó cordial,me dijo:
-"Eso que vibra es la inteligencia que emana de la mente...allá abajo cada mente crea su mundo, pero como es abajo es arriba y como es arriba es abajo".
"Tu ya estás en un Plano Superior a la vida terrenal, pero alejadísimo aún del Todo. Aquí se encuentran los que como tú pretenden ascender para alcanzar el Conocimiento Primordial, y otras mentes que descienden para reencarnarse en otras criaturas que adquirirán distintos planos de conocimiento conforme haya sido su vibración en vidas pasadas".
-"Claro"¡¡¡ ....exclamé..."Moisés, Jesús el llamado Cristo, Mahoma...Sidarta Guatama el llamado Buda....Ellos son los Grandes Iniciados".
-"No, ellos no", me replicó aquel Espiritu cordial,...y viendo mi desconcierto procedió a explicarme porque ellos no eran los Grandes Iniciados.
-"Verás...la Religión es la manera que la Mente se relaciona con el Todo. De él adquiere la enseñanza de la Filosofía Hermética... de la Alquimia...del Mentalismo. Con El se instruye sobre la aplicación de Las Leyes Mayores sobre las Leyes Menores... y todos los nombres que tú has mencionado usaron los conocimientos ancestrales y arcanos para crear la Teología y con ella distorsionar las verdaderas enseñanzas".
Sorprendido pregunté:
-"Entonces... ¿quienes?...¿los metafísicos?...¿ellos son los verdaderos maestros?, pregunté.
-"No ellos tampoco porque ellos quisieron comprender lo incognoscible y terminaron perdidos en un laberinto de locura".
Me animé a insinuar otros nombres y dije:
-"Leonardo Da Vinci, Isacc Newton, Bernoulli, Hamilton, Jacobi, Hertz...Darwin"
Mi interlocutor...ese espíritu cordial pareció alegrarse con mi acierto esta vez y dijo casi como exclamando:
-"¡Si...ellos si!...ellos son los Grandes Iluminados. Ellos respetaron la Filosofía Hermética y la Religión...no la contaminaron con la Teología ni se perdieron en la locura de querer comprender lo incomprensible...ellos son los verdaderos Iniciados".
Mi curiosidad iba en ascenso y , abusando de la paciencia de aquel espíritu, me anime a preguntarle:
-¿"Porqué si los Conocimientos son para que seamos mejores abunda en el mundo el odio y la mentira sobre el amor y la verdad"?
-"Odio y amor son los exremos de la misma cosa", contestó el espíritu cordial..."al igual que la mentira y la verdad. Todas las cosas que conoces tienen dos polos. Si partes del Este rumbo al Oeste llegarás a un punto conocido como Este, de la misma manera que si caminas lo suficientemente alejado del Norte, llegarás a él. Frío y calor son la misma cosas pero con distinto grado de vibración...todo es relativo, y como tal, transmutable. Puedes inducir de la alegría a la tristeza o viceversa, púes esas emociones son los extremos de la misma cosa. La alquimia consiste en aplicar las Leyes Superiores sobre la Leyes Inferiores...es la capacidad de aumentar la vibración de la materia para alcanzar su polo positivo".
-"Solo quiero hacerte una pregunta más" , le dije..."¿Cúal ha sido tu nombre en tu vida pasada"?
Sonriendo contestó...."Fuí conocido como Ramón".
Desperté sobresaltado, mi pijama empapado...gotas de transpiración perlaban mi frente. Había tenido un sueño...un sueño extraño del que solo recordaba el detalle del libro en mi biblioteca. Corrí hacia ella y no hallé ningún libro con el título Hermes Trimegisto El Kibalion.
Sumido en una profunda meditación me encontraba cuando de repente el ringtone de mi teléfono me sobresaltó. Era la llamada de un amigo para comunicarme la infausta noticia de que mi amigo Ramón había muerto esta madrugada.
Oscar Niño un día de septiembre del 2018
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