EL HOMBRE HOLOGRAMA
Se que eran las 22 hs. porque el reloj de pared hizo sonar sus
estridentes sonidos que me indicaban que ya era hora de guardar esos
papeles del nuevo lanzamiento que íbamos a realizar, se trataba de
una golosina común pero con un envoltorio muy novedoso, un holograma
que parecía cobrar vida cada vez que se lo movía.
Mario Pavon se asomo al amplio ventanal de su oficina en el décimo
piso de aquella elegante torre y vio como las primeras gotas se
estrellaban contra los cristales. Se abrió la puerta de las amplias
oficinas y escucho la voz de su secretaria privada que le recordaba
la cita pendiente en el departamento que el le había alquilado.
Mario se sentó en su mullido sillón, se sirvió un whisky (cosa
rara en el porque no era afecto a las bebidas alcohólicas), lo apuro
de un sorbo y un profundo sopor se apodero de su mente. De pronto
alcanzo a distinguir en un rincón de la oficina una figura que
aunque le resultaba familiar, le producía escalofríos, era el
holograma de la promoción que parecía haber cobrado vida y le decía
cosas muy contradictorias.
“….¡¡¡Mario, Mario….el domingo tenemos que ir a la misa,
acordate que va la mujer de tu amigo,…esa que esta rebuena, es una
buena oportunidad para invitarla a salir!!!....”
Mario había recibido una formación religiosa muy férrea, ….pero
de alguna manera el Holograma sabia que sus visitas a la Iglesia
siempre iban acompañadas de dobles intenciones.
La melodía de su celular lo despertó, era Mariana, su esposa, en
realidad Mariana se había transformado en un artículo decorativo en
la vida de Mario. El matrimonio desde hacia mucho tiempo no
transitaba por sus mejores momentos, aquellas largas charlas del
comienzo que construían un futuro, se habían convertido en pesados
e indiferentes silencios y algún que otro cambio de información, a
pesar de que la situación matrimonial era insostenible, Mario no
veía o se negaba a ver la realidad.
De pronto se acordó que a las 22,30 hs. debía reunirse en el lujoso
restorante de la costanera con un grupo de dirigentes que querían
tentarlo con una candidatura.
“….No podes faltar – le había dicho Victor – vamos a armar
un esquemita para lanzar tu candidatura a diputado”.
Si sus amigos, esos con los que se juntaba los lunes a comer asado se
enteraban de que Mario entraría en la política, seguramente nunca
mas los volvería a ver… ¿Cómo explicarle al Gordo, a Miguel, a
Pila y a los otros que seria candidato, si hasta ayer compartía con
ellos su desprecio por la clase política?
“Quizás me anime a tirar todo y sumarme a ese grupo loco de
motoqueros que me invitan a recorrer el mundo en libertad…, si, eso
haré” se dijo asi mismo, casi convencido.
Cuando se decidió a atender el llamado de Mariana, ya era tarde,
ella había cortado pero le había dejado un lacónico mensaje en el
buzón…
“….Mañana a 10 hs. te espero en el estudio de la Dra. Miranda. …
quiero el divorcio”…
No alcanzo a reponerse, cuando un segundo llamado lo sacudió, esta
vez era Víctor que le decía que debido a su indecisión habían
optado por otro candidato.
Había sido demasiado para Mario por hoy y pensó en buscar refugio
en los brazos de su secretaria pero grande fue su sorpresa cuando al
entrar al dpto. se encontró con dos copas de aquel champagne francés
que tenían reservado para las grandes ocasiones y … un par de
zapatos y un pantalón tirado que evidentemente no eran los suyos.
“Bueno – reflexiono – al menos es lunes” y se encamino al
taller donde todos los lunes comía asado con sus amigos. Allí solo
encontró gestos adustos y a Miguel le toco comunicarle….
“Mario, vos no perteneces a nuestro mundo… nos mentiste a todos,
ahora resulta que vas a ser diputado… no vuelvas mas acá”.
“Al menos están los motoqueros…. Si, me voy con ellos”, pero
ya era tarde, ya habían partido en busca de nuevas aventuras.
Abatido, desahuciado Mario volvió a su oficina y sentado en su
mullido sillón lloro amargamente sin darse cuenta que sentado sobre
el escritorio el Hombre Holograma reía y lloraba a la vez.
Oscar Niño, Frias mayo del 2006
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